Tienes otra carrera dentro de 2, 3 o 4 semanas: cómo entrenar entre dos competiciones sin intentar recuperar lo perdido

Corredor recuperándose tras una carrera antes de su próxima competición

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Cuando dos dorsales quedan muy cerca, el objetivo ya no es “hacer otro plan completo”, sino recuperar, conservar lo que has construido y llegar a la segunda salida con el nivel de fatiga adecuado.

Terminas una carrera, miras el calendario y la siguiente ya está ahí. Puede ser otro 10K dentro de dos semanas, una media maratón tres semanas después, una carrera más corta tras una media o incluso otra prueba importante apenas un mes después de un maratón.

En ese momento aparece una tentación muy habitual: pensar que hay que aprovechar cada día disponible para “seguir mejorando”, recuperar entrenamientos que no se hicieron antes o encadenar enseguida otra fase intensa de preparación. El problema es que, cuando el margen entre carreras es pequeño, el entrenamiento deja de funcionar como un bloque normal. La competición anterior forma parte de la carga, la recuperación se convierte en entrenamiento y cualquier sesión exigente tiene que justificar muy bien su presencia.

No existe una fórmula universal para todas las combinaciones de carreras. De hecho, la investigación científica específica sobre cuál es el calendario exacto óptimo entre dos competiciones populares separadas por 2, 3 o 4 semanas es limitada. Lo que sí tenemos es evidencia sólida sobre recuperación tras pruebas de resistencia, reducción de carga antes de competir, mantenimiento de la forma y respuesta individual al estrés de entrenamiento. A partir de ahí podemos construir decisiones mucho más razonables que limitarse a copiar otra semana de un plan estándar.

La idea principal: entre dos carreras cercanas no empiezas de cero

La forma física que llevas a la segunda competición no se construye desde cero durante esas dos, tres o cuatro semanas. Gran parte ya está creada por los meses anteriores. Entre carreras, el objetivo suele ser conservar las adaptaciones útiles, recuperar del esfuerzo previo, introducir solo el estímulo que todavía puede aportar algo y volver a reducir carga antes de competir.

Esto es especialmente importante porque el rendimiento no depende únicamente de cuánta forma tienes, sino también de cuánta fatiga arrastras. Un corredor puede llegar a una carrera con una gran preparación y rendir por debajo de lo esperado si todavía está recuperándose de la anterior. Y también puede llegar algo menos entrenado de lo que desearía, pero fresco, con buenas sensaciones y capaz de aprovechar mucho mejor lo que ya tiene.

Las revisiones sobre taper o puesta a punto en deportes de resistencia muestran precisamente que reducir el volumen de entrenamiento durante los días previos a competir, manteniendo una parte de la intensidad y de la frecuencia, puede mejorar el rendimiento. No significa que todos los corredores deban reducir exactamente el mismo porcentaje ni seguir una receta fija; significa que llegar más fresco sin dejar de recordar al organismo qué ritmos debe sostener suele ser una estrategia más lógica que seguir acumulando carga hasta el último momento.

Primera decisión: ¿las dos carreras son igual de importantes?

Antes de hablar de kilómetros, series o tirada larga hay que responder a una pregunta mucho más sencilla: ¿qué papel tiene cada carrera?

No es lo mismo correr dos pruebas porque ambas son objetivos principales que utilizar la primera como preparación para la segunda. Tampoco es lo mismo haber disputado la primera al máximo que haberla completado de forma controlada.

Una forma útil de organizarlo es distinguir entre una carrera principal y una carrera secundaria. La carrera principal es aquella en la que quieres llegar con tu mejor equilibrio posible entre forma y frescura. La secundaria puede servir para competir, probar ritmos, acumular experiencia, disfrutar o incluso realizar un estímulo específico dentro de la preparación.

Si la primera carrera era secundaria y la hiciste controlada, probablemente el coste de recuperación sea menor. Si era un objetivo principal y exprimiste todo lo que tenías, aunque la distancia sea la misma, el cuerpo puede necesitar más margen.

Por eso el dato “he corrido un 10K” no basta. También importa cómo lo corriste.

La distancia importa, pero no explica toda la recuperación

En términos generales, cuanto mayor es la duración y la carga mecánica de la competición, mayor puede ser el tiempo necesario para recuperar. Pero la respuesta presenta mucha variabilidad entre corredores.

Después de una media maratón, estudios recientes han detectado cambios asociados a daño muscular durante las primeras 24-72 horas. En un trabajo con corredores aficionados, el grupo que descansó mostró una recuperación más rápida de determinados indicadores musculares durante las primeras 72 horas que quienes realizaron carrera moderada o intensa. Otro estudio observó que 48 horas después de una media maratón los corredores todavía declaraban una recuperación percibida inferior, aunque los cambios biomecánicos encontrados eran pequeños.

Después de un maratón, el escenario puede ser todavía más variable. Algunos estudios encuentran que determinadas capacidades fisiológicas pueden aproximarse de nuevo a los valores previos alrededor de una semana después, pero eso no significa que todos los tejidos, sensaciones y marcadores de daño se hayan normalizado al mismo ritmo. Investigaciones recientes han mostrado que algunos marcadores relacionados con daño muscular pueden mantenerse alterados durante varios días y que la velocidad de recuperación difiere notablemente entre individuos.

También es importante no interpretar esta evidencia como una prohibición absoluta de correr. En corredores de maratón, un estudio encontró que volver a una carrera moderada a las 48 horas no empeoró la recuperación del daño muscular durante la semana posterior. Pero “poder correr” y “estar preparado para volver a entrenar fuerte” son dos cosas diferentes.

¿Qué puedes mejorar realmente en 2, 3 o 4 semanas?

Con un margen corto, intentar construir una nueva gran adaptación suele ser menos importante que conservar las adaptaciones que ya tienes y controlar la fatiga. La preparación previa sigue siendo el principal activo.

La inactividad completa durante varias semanas sí puede producir pérdida de rendimiento en deportistas entrenados, pero eso no significa que necesites entrenar mucho entre carreras. De hecho, la evidencia sobre taper muestra que es posible reducir de manera importante el volumen durante una o varias semanas y mantener —e incluso expresar mejor— el rendimiento cuando se conserva una parte del estímulo de intensidad.

Por tanto, la pregunta correcta no es “¿cuántos entrenamientos puedo meter antes de la siguiente carrera?”, sino “¿cuál es la mínima dosis de entrenamiento que me ayuda a conservar sensaciones, ritmo y confianza sin interferir con la recuperación?”.

Cinco datos que deberían decidir tu semana

Antes de planificar el siguiente bloque corto, conviene revisar al menos cinco elementos:

1.  La distancia y duración de la carrera que acabas de hacer. No deja la misma carga un 10K de 45 minutos que un maratón de más de cuatro horas.

2.  El esfuerzo real. Una carrera controlada no tiene el mismo coste que una prueba llevada al límite desde el principio.

3.  La respuesta durante las primeras 48-72 horas: dolor muscular, rigidez, sueño, apetito, cansancio general, frecuencia cardiaca habitual y ganas de entrenar.

4.  La importancia de la siguiente competición. Si es el objetivo principal, interesa proteger más la frescura; si es secundaria, puede encajar dentro del propio proceso.

5.  El historial del corredor. Hay personas que recuperan muy bien después de competir y otras que necesitan más días, especialmente si la carrera ha sido larga, con desnivel, calor, viaje o una carga emocional alta.

La planificación debería empezar por esas respuestas, no por el calendario teórico.

Si faltan 2 semanas: recuperar, recordar el ritmo y volver a descargar

Dos semanas entre competiciones dejan muy poco espacio para desarrollar algo nuevo. En la práctica, la primera parte del intervalo pertenece todavía a la recuperación de la carrera anterior y la última ya empieza a parecerse a una puesta a punto para la siguiente.

Por eso, si el corredor ha competido fuerte, el esquema suele ser sencillo:

  • Primeros días: recuperación real. Descanso o actividad muy suave según sensaciones, sin obligación de correr por cumplir el calendario.
  • Mitad de la primera semana o inicio de la segunda: retorno progresivo a rodajes fáciles y, si la recuperación es buena, una sesión breve que recuerde el ritmo de competición o una intensidad próxima.
  • Últimos días: reducción de carga, manteniendo algo de activación para llegar con buenas sensaciones.

En este escenario hay poco sentido en introducir una tirada larga exigente, un bloque de fuerza que deje agujetas importantes o dos sesiones duras separadas por pocos días. El beneficio potencial es pequeño y el coste puede llegar demasiado cerca de la siguiente salida.

También conviene aceptar que, si la primera competición ha sido muy exigente, la segunda puede no ser el momento ideal para buscar otra marca personal. Eso no convierte la carrera en inútil: puede utilizarse como experiencia, estímulo competitivo o parte de una temporada con varios objetivos.

Si faltan 3 semanas: recuperar, consolidar y afinar

Tres semanas ofrecen algo más de margen. Normalmente permiten distinguir tres fases bastante claras: recuperación, una semana de entrenamiento más útil y una semana final de puesta a punto.

La primera sigue estando condicionada por la carrera anterior. La segunda puede contener el principal estímulo del bloque, siempre que el corredor haya recuperado bien. La tercera vuelve a reducir carga para permitir que ese trabajo se exprese en competición.

En esta situación puede tener sentido realizar una sesión específica de calidad algo más completa: por ejemplo, trabajo al ritmo de 10K si la siguiente carrera es un 10K, bloques controlados al ritmo previsto de media maratón o una sesión de umbral. Pero no necesitamos reconstruir toda la preparación.

La clave es elegir. Meter una sesión específica importante puede ser razonable; intentar introducir simultáneamente una gran tirada larga, otra sesión de series, fuerza pesada y aumento de kilometraje suele ser la receta para llegar con más fatiga que adaptación.

Si faltan 4 semanas: hay margen para entrenar, pero no para olvidar que vienes de competir

Cuatro semanas permiten algo más parecido a un pequeño bloque: recuperación inicial, una o dos semanas productivas y reducción final de carga. Aun así, no son cuatro semanas “limpias”. La primera empieza con una competición en las piernas y la última probablemente tenga menos carga por la siguiente carrera.

El error habitual consiste en ver cuatro semanas en el calendario y pensar que hay tiempo para empezar otro ciclo completo. En realidad, el periodo verdaderamente disponible para entrenar con carga suele ser bastante menor.

Con una buena recuperación, este escenario sí puede admitir uno o dos estímulos relevantes de calidad y una tirada algo más larga si la distancia futura lo requiere. Pero el volumen debería estar al servicio de la segunda carrera, no de una cifra semanal que queremos cumplir por orgullo.

No es lo mismo 10K → 10K que maratón → media maratón

10K → 10K

Es probablemente una de las combinaciones más manejables cuando el corredor está bien preparado y la primera carrera no ha generado molestias. Tras unos días de recuperación, puede haber espacio para una sesión específica que mantenga velocidad y tolerancia al ritmo, sin necesidad de volver a acumular grandes volúmenes.

Si solo hay dos semanas, el objetivo suele ser mantener chispa. Si hay tres o cuatro, puede introducirse una sesión algo más completa en la parte central. La prioridad sigue siendo llegar fresco.

Media maratón → 10K

Aquí la primera competición suele dejar más carga, pero la segunda es más corta. El trabajo entre ambas puede orientarse a recuperar primero y recuperar después algo de velocidad específica, sin intentar compensar con demasiado kilometraje.

Una media maratón bien ejecutada ya constituye un estímulo importante de resistencia. El bloque posterior no necesita demostrar otra vez que puedes correr mucho; necesita devolver buenas sensaciones y permitir que vuelvas a moverte con rapidez.

10K → media maratón

Esta combinación puede ser interesante si el 10K era una prueba preparatoria. Si la media es el objetivo principal y todavía quedan tres o cuatro semanas, puede mantenerse una tirada larga razonable y algún trabajo al ritmo de media, pero sin convertir el 10K previo en una interrupción del plan.

Si el 10K fue corrido al máximo, los primeros días posteriores deberían seguir siendo de recuperación. El hecho de que sea una prueba corta no significa que el corredor deba volver inmediatamente a una sesión dura al día siguiente.

Media maratón → media maratón

Cuando las dos medias están separadas por dos o tres semanas, el margen para “mejorar la resistencia” es pequeño. El trabajo entre ambas debería priorizar recuperación, mantenimiento del ritmo y una puesta a punto razonable.

En cuatro semanas puede existir un pequeño bloque productivo, pero la primera media ya ha supuesto una carga importante. Si ambas se consideran objetivos principales, es fundamental observar cómo responde el corredor y no imponer el mismo volumen que utilizó antes de la primera.

Maratón → 10K o media maratón

Aquí la recuperación debe pesar mucho más en la decisión. El maratón no es simplemente una tirada larga: combina una duración alta, un estrés metabólico considerable y miles de impactos. Algunas variables pueden recuperarse relativamente rápido, pero otras sensaciones o marcadores de daño pueden mantenerse alterados durante varios días.

Si la carrera posterior está dentro de dos o tres semanas, lo razonable suele ser asumir que el gran trabajo ya está hecho. La segunda prueba puede servir como regreso competitivo, pero intentar forzar una nueva carga intensa demasiado pronto puede comprometer tanto la recuperación como el rendimiento.

Si quedan cuatro semanas y la recuperación ha sido buena, puede existir espacio para reintroducir un estímulo específico. Aun así, la prudencia es mayor que después de un 10K o una media.

Maratón → maratón en pocas semanas

Es una situación que algunos corredores afrontan por calendario, retos personales o circuitos de pruebas, pero no debería plantearse como si fueran dos preparaciones independientes. Tratar ambos maratones como dos picos máximos separados por pocas semanas deja muy poco margen para recuperar del primero y volver a generar una nueva puesta a punto completa.

Si la segunda prueba está fijada, la estrategia debería individualizarse mucho: importancia relativa de cada carrera, experiencia acumulada, tolerancia al volumen, tiempo empleado en el primer maratón, síntomas posteriores y objetivo de la segunda. En muchos casos será más razonable ajustar expectativas que intentar “entrenar otra maratón” entre las dos.

Qué hacer con cada tipo de sesión entre carreras

Rodajes suaves

Son la herramienta principal para recuperar frecuencia de carrera sin añadir demasiado estrés. Pero “suave” debe significar realmente suave. No deberían convertirse en rodajes progresivos improvisados porque el corredor se encuentra bien durante los primeros veinte minutos.

Tras una competición, el ritmo habitual puede sentirse raro durante varios días. En ese periodo tiene más sentido guiarse también por sensación de esfuerzo que obsesionarse con repetir exactamente los ritmos previos.

Sesiones de calidad

Pueden ser útiles, pero deberían aparecer cuando la recuperación ya es buena, no como una prueba para comprobar si el cuerpo “ha vuelto”. Entre dos carreras próximas suele ser más útil una sesión de calidad bien elegida que varias sesiones exigentes acumuladas.

Además, la sesión no tiene por qué ser enorme. Algunas repeticiones al ritmo objetivo, un trabajo de umbral controlado o bloques específicos pueden recordar al organismo la intensidad que queremos sostener sin generar una carga excesiva.

Tirada larga

Depende mucho de la distancia siguiente. Si viene un 10K, probablemente no necesites una gran tirada larga entre dos carreras. Si viene una media y quedan tres o cuatro semanas, puede tener sentido mantener una salida larga razonable, pero no necesariamente repetir la mayor tirada del bloque anterior.

Después de un maratón, la necesidad de una tirada larga inmediata es todavía menor: ya has acumulado un estímulo de resistencia enorme.

Fuerza

La fuerza 98 no debería desaparecer automáticamente, pero sí adaptarse. Mantener algunos ejercicios conocidos puede ser positivo; introducir un bloque nuevo, aumentar cargas de manera agresiva o realizar una sesión con un volumen que provoque agujetas intensas cerca de la carrera es otra historia.

En periodos cortos entre competiciones, la fuerza suele tener un objetivo de mantenimiento y continuidad, no de crear una nueva adaptación a cualquier precio.

La señal más importante no siempre está en el reloj

El corredor puede tener métricas que parecen normales y, aun así, sentirse claramente peor. También puede ocurrir lo contrario: una variable del reloj puede aparecer alterada mientras el corredor se encuentra bien y su entrenamiento fácil responde con normalidad.

Entre dos carreras cercanas conviene integrar varios tipos de información:

  • sensación de piernas al caminar y subir escaleras;
  • dolor o rigidez muscular;
  • calidad del sueño;
  • apetito y energía general;
  • frecuencia cardiaca durante rodajes fáciles;
  • percepción de esfuerzo a ritmos habituales;
  • estado de ánimo y ganas de entrenar;
  • aparición de molestias focales o asimétricas.

El objetivo no es encontrar una única métrica que decida por nosotros, sino observar si el conjunto indica recuperación o si todavía existe fatiga relevante.

Un semáforo sencillo para decidir si toca avanzar

Sin convertirlo en una herramienta médica ni en un diagnóstico, puede ser útil clasificar la situación de forma práctica.

Verde

Rodajes fáciles con sensaciones normales, sueño razonable, ausencia de dolor relevante, apetito normal y recuperación progresiva. Puedes volver a introducir de forma gradual una sesión de mayor calidad.

Ámbar

Piernas pesadas durante varios días, sueño alterado, esfuerzo anormalmente alto en rodajes fáciles, molestias musculares que no mejoran o cansancio general. Conviene mantener baja la carga y retrasar el entrenamiento exigente.

Rojo

Dolor focal intenso, cojera, pérdida clara de función, síntomas que empeoran al correr, fiebre, malestar sistémico, dolor torácico, dificultad respiratoria anormal o cualquier señal que no encaje con la fatiga habitual de una carrera. En ese escenario la prioridad deja de ser la programación y pasa a ser la valoración adecuada por el profesional correspondiente.

Recuperación: no todo se arregla con un rodaje regenerativo

Cuando el calendario aprieta, los factores básicos ganan importancia. El organismo necesita energía para reponer glucógeno y reparar tejido, y necesita suficiente proteína para apoyar la síntesis de proteínas musculares. En deportistas de resistencia, la evidencia sobre recuperación respalda combinar una ingesta adecuada de hidratos de carbono y proteína durante el periodo posterior al ejercicio, especialmente cuando las ventanas entre sesiones son cortas.

Eso no significa que sea imprescindible comprar productos especiales. La recuperación puede construirse perfectamente con alimentación habitual bien organizada. Los suplementos pueden tener un lugar concreto en algunos deportistas, pero no sustituyen una dieta suficiente.

El sueño también forma parte del proceso. El consenso en deportistas señala que una recomendación universal de horas no sirve para todos, pero sí sabemos que el sueño insuficiente puede perjudicar recuperación y rendimiento. Cuando dos carreras quedan muy próximas, perder sueño por viajes, horarios tempranos, nervios o trabajo puede tener tanto impacto práctico como una sesión mal colocada.

Y hay un aspecto menos visible: la carga no deportiva. Estrés laboral, desplazamientos, calor, turnos, responsabilidades familiares o una semana con poco descanso también forman parte de la carga total que el corredor debe tolerar.

Errores frecuentes cuando hay otra carrera demasiado cerca

1.  Intentar recuperar las sesiones perdidas. Si una sesión ya no cabe de forma lógica en el calendario, normalmente no se “debe”. Recolocarla puede empeorar la secuencia completa.

2.  Hacer una prueba de forma demasiado pronto. Convertir el primer entrenamiento de calidad en un test máximo para ver si has recuperado añade carga y aporta poca información útil.

3.  Volver a una tirada larga por miedo a perder resistencia. La resistencia construida durante meses no desaparece porque reduzcas volumen durante unos días.

4.  Entrenar duro porque las agujetas han desaparecido. La ausencia de dolor es buena señal, pero no garantiza por sí sola que toda la recuperación esté completa.

5.  Estrenar trabajo de fuerza o ejercicios nuevos. Un bloque entre carreras no es el momento ideal para provocar una gran respuesta de agujetas con estímulos desconocidos.

6.  Copiar exactamente el mismo patrón de taper de la carrera anterior. La situación ya no es la misma: ahora existe una competición previa que condiciona la carga acumulada.

Ejemplos de estructura, no recetas universales

Los siguientes esquemas sirven para entender la lógica general. No son planes cerrados ni sustituyen una programación individualizada.

Dos semanas entre carreras

  • Días iniciales: descanso o carrera muy suave según recuperación.
  • Retorno progresivo a rodajes fáciles.
  • Una sesión breve específica si las sensaciones son normales.
  • Reducción de carga en los últimos días antes de competir.

Tres semanas entre carreras

  • Semana 1: recuperación y vuelta gradual a la carrera.
  • Semana 2: principal estímulo específico del bloque, sin necesidad de acumular volumen excesivo.
  • Semana 3: disminución progresiva de carga y activación para competir.

Cuatro semanas entre carreras

  • Semana 1: recuperación.
  • Semanas 2 y parte de la 3: uno o dos estímulos útiles según la siguiente distancia.
  • Últimos días de la semana 3 y semana 4: transición hacia la puesta a punto, con reducción de volumen y mantenimiento de sensaciones de ritmo.

Si la carrera anterior fue un maratón, estas estructuras necesitan todavía más flexibilidad. El primer bloque puede alargarse y el entrenamiento productivo reducirse.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días debo descansar después de una carrera?

No existe un número universal. La distancia, el esfuerzo realizado, el nivel del corredor, la superficie, el clima y la respuesta individual modifican la recuperación. Tras una carrera corta algunas personas pueden volver pronto a correr suave; después de una media o un maratón puede hacer falta más margen. Las sensaciones y la evolución durante las primeras 48-72 horas aportan información útil.

¿Voy a perder forma si corro muy poco durante una semana?

Una reducción temporal de volumen no equivale a perder toda la forma. De hecho, las estrategias de taper se basan precisamente en reducir carga para disminuir fatiga manteniendo parte de la intensidad. La inactividad completa prolongada sí puede producir detraining, pero descansar o entrenar menos durante unos días después de competir es otra situación.

¿Puedo hacer series tres días después de una media maratón?

Puede haber corredores que se sientan bien, pero la evidencia muestra que durante las primeras 72 horas todavía pueden existir cambios relacionados con daño muscular y recuperación. En lugar de fijar el día de forma automática, tiene más sentido valorar cómo ha respondido el corredor y si los rodajes fáciles ya vuelven a sentirse normales.

¿Necesito otra tirada larga si tengo una media dentro de tres semanas?

No necesariamente. Si la preparación anterior ya incluía suficiente trabajo de resistencia, la necesidad de otra gran tirada depende de la carrera realizada, la recuperación, el objetivo siguiente y el historial del corredor. A menudo es más útil mantener continuidad y llegar fresco que perseguir una última tirada por obligación.

¿Qué pasa si la primera carrera salió peor de lo esperado?

Una mala carrera no siempre significa que falte entrenamiento. Puede haber influido el ritmo inicial, el calor, la nutrición, el sueño, la recuperación o simplemente un mal día. Añadir inmediatamente más carga para compensarla puede empeorar la situación. Primero conviene interpretar qué ocurrió.

¿Y si la primera carrera salió mucho mejor de lo esperado?

Tampoco significa que debas aumentar automáticamente el entrenamiento. Una gran carrera puede haber exigido más de lo previsto. El rendimiento de ese día es una señal positiva, pero la planificación posterior sigue dependiendo de cómo recuperes y de la proximidad de la siguiente prueba.

¿Puedo correr dos carreras a tope separadas por dos semanas?

Es posible que algunos corredores lo toleren, especialmente en distancias más cortas, pero no puede asumirse como estrategia ideal para todos. Si ambas son objetivos máximos, el margen para recuperar y volver a competir es pequeño. La decisión debería considerar la distancia, experiencia y respuesta individual.

¿Debo mantener el gimnasio entre carreras?

Sí puede mantenerse, pero normalmente con un objetivo de continuidad. Conviene evitar cambios bruscos, grandes aumentos de carga o ejercicios nuevos que generen agujetas importantes cerca de la competición.

El entrenamiento entre carreras consiste en saber qué no necesitas hacer

Cuando dos competiciones están muy cerca, el corredor suele mirar el calendario y ver poco tiempo. El entrenador debería mirar el mismo calendario y ver otra cosa: pocas oportunidades para equivocarse.

No hace falta llenar todos los días. No hace falta compensar. No hace falta demostrar la forma en cada sesión. Y no hace falta perseguir adaptaciones nuevas si el coste puede llegar justo cuando necesitas estar fresco.

Entre carreras, entrenar bien significa recuperar lo suficiente, mantener las cualidades importantes, recordar el ritmo adecuado y llegar a la siguiente salida con la sensación de que todavía queda algo por sacar.

En PlanMeta Running analizamos no solo la distancia y los ritmos, sino cómo ha respondido el deportista a la competición, qué carga venía acumulando, qué objetivo tiene después y qué información aportan sus entrenamientos y sensaciones. A veces la mejor decisión es introducir una sesión específica. Otras veces es reducir, cambiar o incluso eliminar una sesión que ya no aporta nada.

La planificación personalizada no consiste en hacer más cosas. Consiste en elegir cuáles siguen teniendo sentido.

Fuentes de referencia

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  • Shan G, et al. Quantitative MRI evaluation of the effects of rest and different intensities of running on the recovery of thigh muscle microdamage after a half marathon. 2026.
  • Clifford T, et al. Are lower limb running kinematics altered 48 hours after a personal best half-marathon attempt? 2026.
  • Takayama F, et al. Effects of Marathon Running on Aerobic Fitness and Performance in Recreational Runners One Week after a Race. Journal of Sports Medicine. 2017.
  • Kellmann M, et al. Recovery and Performance in Sport: Consensus Statement. International Journal of Sports Physiology and Performance. 2018.
  • Beelen M, et al. Nutrition to Support Recovery from Endurance Exercise: Optimal Carbohydrate and Protein Replacement. Current Sports Medicine Reports. 2015.
  • Walsh NP, et al. Sleep and the athlete: narrative review and 2021 expert consensus recommendations. British Journal of Sports Medicine. 2021.
  • Chen YT, et al. Two weeks of detraining reduces cardiopulmonary function and muscular fitness in endurance athletes. European Journal of Sport Science. 2022.

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Óscar Díaz

Running Coach, con más de 30 años de experiencia en el deporte y la salud.

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